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jueves, 5 de febrero de 2026

“Diagnosis del zapatillazo…”

  

“Diagnosis del zapatillazo…”
 
Hoy son lluvias torrenciales y vientos devastadores. Mañana granizo y heladas no recordadas. Pasado mañana será, otra vez, sequía persistente y temperatura del aire asfixiante. Y así, llegamos a padecer fenómenos meteorológicos extremos desconocidos hasta ahora en nuestras latitudes.
 
¿Qué le pasó al clima? ¿Por qué las estaciones aparecen y desaparecen en cuestión de días? Pareciera que la tierra sufre una fiebre galopante -con imprevistos picos de temperaturas extremas, altas y bajas, en poco espacio de tiempo- que, como a nosotros, lo mismo le hace temblar de frío que, de pronto, languidecer acalorada…
 
El termómetro no engaña. Siguen los récords de temperaturas del calentamiento global de la superficie planetaria, superando ya en +1,5 grados de media anual, por encima del nivel preindustrial de mediados del siglo XIX. Como a los humanos, tan poca subida de temperatura, nos indica enfermedad y produce malestar. Esta temperatura creciente provoca una inestabilidad y clima extremo que, hoy, amenaza la sostenibilidad de nuestras formas de vida. 
 
Hace más de 50 años que un informe científico -vilipendiado y olvidado- diagnosticaba los males que hoy sufrimos, aconsejándonos cambiar de hábitos económicos, de producción y consumo, o las consecuencias serían irreversibles. 
 
Parece que sólo queda tiempo para no empeorar. Esto es, para parar, pedir disculpas y actuar, dándole una oportunidad a la biosfera y a las generaciones futuras… ¿Quién lo impide?
 
Gruñido GRRR

martes, 22 de abril de 2025

"Metástasis"

 "Metástasis"

(A propósito del Día Internacional de la Madre Tierra o Día Mundial de la Salud Ambiental o...).
 
¿Dejaremos que gestionen las carencias los que despilfarraron la opulencia?, ¿Permitiríamos que el galeno que no dio importancia a los síntomas e incluso acrecentó la enfermedad con su mala praxis, sea ahora, cuando ya es inevitable, quien decida sobre el tratamiento?…
 
El agotamiento de materiales y energías fósiles nos obliga, hoy (por ayer), a cambiar nuestra forma de vida, a Decrecer, y a adaptarnos a un planeta afectado por una crisis climática, ambiental y de biodiversidad irreversibles. Lo que, en mayor o menor medida, supone un Colapso de la actual civilización industrial humana, causante -a su vez- de dichas crisis. Colapso que -aunque para algunos suene a “catastrofismo paralizante y desmovilizador”- no es menos real y preocupante que los problemas de abastecimiento, las catástrofes naturales o las guerras que padecemos.
 
Más de dos siglos de opulencia energética fósil en forma de carbón mineral, petróleo, gas y derivados con una enorme capacidad de producir fuerza de trabajo (1 barril de petróleo = 39000 horas -aprox.- de trabajo humano, Nathan J. Hagens). Opulencia energética gestionada por miles de instituciones de ámbito mundial, continental, estatal, regional, y local que, con sus políticas, no han sido capaces de evitar que dicha energía haya estado al servicio exclusivo de la generación de beneficios económicos para los Consejos de Administración de las empresas capitalistas (multinacionales, bancos, fondos de inversión, etc.).
 
Un potencial energético sobrehumano desperdiciado, crematísticamente, sin pensar en las necesidades básicas de la mayoría de la creciente población mundial y, soslayando a las generaciones futuras y sus necesidades (actualmente no están garantizadas las energías fósiles necesarias para la gestión y el mantenimiento futuro de los residuos almacenados de las centrales nucleares, hoy tramposamente consideradas energías verdes).
 
Esto, en un planeta de eficaces pero frágiles equilibrios ecosistémicos, dependientes de una biodiversidad, desde hace décadas en continua aniquilación por el capricho y avaricia del 0,01% de individuos de sólo una especie -la humana- de las 1,9 millones de especies identificadas (muchas recientemente extintas o en peligro de serlo) que han sido las garantes de la estabilidad ecológica y climática, hasta la rauda afectación por la acción humana en un período de tiempo ya definido como Antropoceno o Capitaloceno, en cualquier caso, ignominiosamente obsceno.
 
¿Realmente alguien puede pensar que las Instituciones Políticas, fundadas para estar al servicio y salvaguarda de los Mercados, son una opción fiable para gestionar el tan necesario Decrecimiento, en plena escasez energética y en una realidad determinada por una Crisis Ambiental en la que vamos superando los umbrales de seguridad de unos límites planetarios que garanticen un entorno vital seguro para la supervivencia de la especie humana? Estas Instituciones y sus discursos, sus gestos, sus cumbres climáticas, sus Agendas (20/30), sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), sus propuestas Green New Deal (GND), sus transiciones energéticas a renovables, sus economías circulares, sus ilusiones tecno-optimistas… y demás “martingalas” son mero marketing “bienqueda” y el preludio a un tardío y falso “lo hemos intentado, pero…”, previo a la implantación de formas de Ecofascismo impuestas por las clases pudientes para apropiarse de los escasos recursos y mantener su estatus y estilos de vida.
 
Y así, los estados y sus instituciones principalmente garantizarán –represivamente- su “orden público” y, según las emergencias o la conflictividad social lo requieran, gestionarán las carencias en forma de racionamientos y exiguas ayudas aceptadas por una población mundial damnificada, debilitada y, sin duda, menguante por las hambrunas, las catástrofes naturales y las guerras.
 
Ante este –muy posible- panorama, lo mejor será -para las que nos vayamos cayendo de los guindos de las clases medias, de la sociedad del bienestar, de la política institucional delegativa, de los sistemas de protección social, de la reindustrialización, del crecimiento sostenible… y demás conceptos de obsolescencia predecible- que vayamos cuestionándonos toda la propaganda que nos llega por los medios de “desinformación” públicos y privados… y empecemos, sin tapujos, a hablar e imaginar colectivamente, con nuestra gente cercana, sobre cómo organizarnos en comunidades de supervivencia, y cómo autogestionarnos nuestras propias estrategias de decrecimiento, de apoyo mutuo, de simplificación, descomplejización y de destecnologización de la vida y el trabajo… 
 
Eso sí, cuidándonos y defendiéndonos de los que, desde anteayer y, desde propuestas erróneamente posibilistas -algunas, también, desde organizaciones ecologistas y de izquierda- apuestan por transformar y mantener a un sistema económico y a su régimen político, que aún hoy, con la que está cayendo -y desde “históricos gobiernos progresistas”- desoyen, detienen y acusan de atentado a científicos que alertan de la extrema situación planetaria o, condenan a cárcel a quienes repueblan pueblos abandonados con modelos comunitarios y “botijeros”, al margen del mercado, del PIB y otros crueles inventos.
 
Sin la menor duda, y para poder tener alguna esperanza, hoy toca ser clara y contundentemente colapsista, decrecentista y, si me apuran, catastrofista ante tal metástasis por capitalismo terminal.
 
Carlos Taibo en su “Breviario de Ecología Libertaria” (2024) indica, con acierto, que a la hora de comunicar sobre todo esto “…es preferible hablar con claridad, sin ocultamientos”; señalando, a su vez, la necesidad de reflexionar “seria y puntillosamente” sobre cómo hacerlo, “con el propósito de generar una reacción positiva y escapar al ascendiente de la resignación y el miedo.” Insiste en que “Al respecto hay que hablar con calma (…) e intentando comprender las reticencias y los recelos.” 
 
Ojalá mi “ecoansiedad” me lo permitiera.
 
Gruñido GRRR

jueves, 31 de diciembre de 2020

Viñeta de Gruñido GRRR 254: "Un 2021 para parar..."

Que el análisis, el espíritu crítico, la acción, el apoyo mutuo, el humor y la sátira constructiva inunde el año que entra... sin olvidar buscar la salud, la amistad y la risa.

Cuanto antes y más colectivamente, mejor. 

Salud


 

Gruñido GRRR


GRUÑIDO GRRR 
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domingo, 19 de julio de 2020

VIÑETA GRUÑIDO GRRR 170: Lucio Urtubia, lúcido y valiente anarquista...

 
 
Lucio Urtubia, lúcido y valiente anarquista...
“No hay que tener respeto a lo que no lo merece..."
"Mi suerte fue nacer pobre porque no tuve que hacer ningún esfuerzo para perder el respeto a todo lo establecido: la iglesia, la propiedad privada y el estado."
"Qué delito es el robo de un banco comparado con el hecho de fundar uno?"
"Robar es cuando le quitas a un pobre lo que tiene. Robar un banco es expropiar. Y robar un banco, para mí, es un honor"
“Si yo tuviera que escoger héroes no escogería al Ché, escogería a un Cipriano Mera o a un Quico Sabaté, ¿qué tenemos que ver nosotros con un ministro o con un comandante?”
“No te defines por lo que dices o dicen de ti. Te definen tus actos”
"Los que gobiernan están cagados de miedo y saben que nos los vamos a comer si no hacen nada”... “aún así, hay que tener cuidado. Se debe hacer lo que buenamente se pueda, pero con inteligencia. Ellos tendrán siempre las leyes o si no se las inventarán”.
“Jamás, jamás ha habido un ser humano decente que haya llegado al poder! Hubo uno, (Salvador) Allende, una buena persona ¡Ya sabes que era anarquista! Pero los poderes estropean a la gente."
“El caso es hacer, hacer y hacer. Me repito: hacer para dar. Todos podemos, incluso los pobres. Cuanto más pobres, más podemos dar.”


GRUÑIDO GRRR
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martes, 23 de junio de 2020

VIÑETA GRUÑIDO GRRR 155: Rescatemos las utopías...

"Anarquismo: una introducción" de Dolors Marin Silvestre. Editorial Ariel. Muy aconsejable...
https://www.todoporhacer.org/anarquismo-una-introduccion-de-dolors-marin/

Entrevista en La Linterna de Diógenes:

https://irolairratia.org/2015/09/28/historia-del-anarquismo-28-09-2015/ 



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