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domingo, 2 de agosto de 2026

649: "Prepararse para el decrecimiento..."

 

648: "La huella de los dioses..."

En el Día de la Sobrecapacidad de la Tierra
Nuestra propia Huella Ecológica se alcanzó el 4 de junio, por lo que este año en este país consumiremos 2,5 veces más de lo que la superficie del país (tierra y agua) es capaz de regenerar en un año y produciremos 2,5 veces más de los desechos que es capaz de absorber. Recursos que esquilmamos de otros territorios y a nuestras propias generaciones futuras… hasta que el modelo colapse. 

domingo, 19 de julio de 2026

647: "Hijos e hijas del pueblo..."

Cada día es más urgente recordar y dar a conocer los logros de aquellos hombres y mujeres, hijos e hijas del pueblo, que pusieron en marcha el sueño de una sociedad sin amos, sin clases, sin propiedades ni jefes… las colectividades libres, igualitarias, comunitarias y autogestionadas de la Revolución Social española de 1936.

domingo, 12 de julio de 2026

646: "Quién le pone el cascabel al niño..."

 

Las altas temperaturas en el océano pacífico auguran que las consecuencias del próximo fenómeno meteorológico “el niño” apuntan a enormes alteraciones climáticas, sequías, inundaciones… No olvidemos que en el pasado provocaron extinciones.

Y ahora lo ignoramos, como a los niños humanos a los que, despreocupados, les aparcamos con un móvil y no miramos las consecuencias… 
 
Busquen y lean, por favor, a Juan Bordera y a Antonio Turiel que llevan tiempo estudiando al niño, al padre y al posible nieto del futuro. Les sorprenderá. Pero no tanto como que ni instituciones ni ningún medio de comunicación se hagan eco de las gráficas y datos difundidos.
 
Gruñido GRRR

645: "Borrón y cuenta nueva..."

 

viernes, 3 de julio de 2026

644: "Reunión de casapuerta..."

 

Recuerdo de chiquillo que cuando en el vecindario pasaba algo de lo que había, sí o sí, que hablar, las personas mayores -sobre todo las mujeres- se reunían en el portal del bloque. Y allí se hablaba de lo ocurrido y de lo que vendría por ocurrir. De dónde venía el asunto, a causa de qué y desde cuándo. Y sobre aquellas gastadas lozas de lo común, se analizaba a fondo la cuestión, todos sus pros y sus contras, sus porqués, sus “porquesí” y sus “porqueno”.
 
Y entonces hablaba la que sabía de largo sobre esos asuntos, la que ya los había vivido en carnes propias de una conocida, y la abuela que lo había visto ya tantas veces y de tantas maneras… Y en corros se desmenuzaban todas las posibles cosas que se podrían haber hecho y que se deberían haber hecho y, todas aquellas que aún se podrían hacer.
 
“¿Y entonces?” Preguntaba en voz alta alguna vecina a la jaleosa asamblea. Y entonces era cuando se decidía si era necesario que como comunidad hubiera que hacer algo. Y se acordaba el qué. Y quiénes se encargaban de qué y pa’ cuándo. Y en unión, se cumplía con lo acordado y luego, cuando fuera lo que fuese y pasase lo que pasara, se repartían por igual las lágrimas del vecindario ya fueran éstas de dolor o de alegría. Y las criaturas, según veíamos los semblantes de los mayores, o nos agarrábamos con pena al delantal más a mano o saltábamos de júbilo sin saber qué había pasado; pero sabiendo lo que allí pasaba de principio a fin.
 
Hoy, más que siempre, necesitamos vernos en el portal del bloque, en el local del barrio y en la plaza del pueblo… para tratar de entender lo que pasa en esta comunidad y para así entender, también, lo que le pasa al resto de los pueblos y a la humanidad…
 
Gruñido GRRR

jueves, 18 de junio de 2026

641: El “Golapso”… 2026

“Una décima de segundo, antes de que el pie del central de Costa de Marfil golpeara el balón del penalti que, si marcaba, les daría el triunfo frente a Francia en la final del mundial de México/Canadá/EEUU de 2026… las televisiones se apagaron, las radios enmudecieron, y los móviles, tablets y ordenadores se quedaron sin datos.
 
Cinco segundos después, cuando ya se desbordaba la alegría de unos aficionados sobre la frustración de otros en las gradas del Estadio de Nueva Jersey… un enorme esférico de reglamento de un diámetro casi mayor que el terreno de juego y a una velocidad de 30 km por segundo, impactó en la escuadra de la misma portería.
 
No sobrevivió nadie en 60 km a la redonda. Y las consecuencias ambientales, biológicas y sociales, de tamaño meteorito, terminarían padeciéndose a nivel mundial. El calentamiento global, que ya sufríamos, se disparó; las catástrofes naturales fueron la norma desde aquel instante; la subsistencia cotidiana de las pequeñas comunidades se convirtió en el principal sentido de la vida. El apoyo mutuo sería la única base de la supervivencia.
 
El antropoceno terminó con un colapso que, aparentemente, no parecería civilizatorio. Salimos adelante, no dejamos de mirar arriba y aprendimos a vivir sin saber si un equipo africano ganó la que sería la última copa del mundo.”
 
Gruñido GRRR
 

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657: "El que pueda Odiar..."