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miércoles, 1 de abril de 2026

623: "Metástasis..."

 

Y llegó la guerra por los recursos, un síntoma más de la metástasis sistémica que nos lleva a un punto de no-retorno ante un colapso económico y civilizatorio cada vez más cercano.

Y cuando los estados y sus instituciones sólo traten de garantizar -represivamente- su orden público y el racionamiento de la escasez… nos tocará a la gente -en forma de comunidades organizadas-, dar un paso al frente y actuar para permitirnos un futuro viable en la maltrecha biosfera que aún nos acoge.
 
Y preparémonos, desde ayer.
 
¿O dejaremos que, quienes despilfarraron los recursos durante décadas de ilusoria opulencia material y energética, aún a sabiendas de su finitud y consecuencias para la salud planetaria, sean quienes gestionen las ya evidentes e ineludibles carencias, manteniendo este sinsentido para su exclusivo beneficio y estatus? 
 
Gruñido GRRR

miércoles, 18 de marzo de 2026

"La Era de Capitaloceno... el juego final"

Las reglas de "La Era del Capitaloceno", el juego final:

El objetivo del juego -de única partida- es el rápido crecimiento continuo del valor de cada ficha. Para conseguirlo, éstas se irán apropiando de trozos del tablero para quemarlos y obtener así más créditos de crecimiento. La ficha que lo consigue crece en tamaño y ocupa más tablero. La ficha que no lo consigue deja de jugar y pasa a formar parte del dado -también creciente en tamaño y valor- de los vencedores.

La partida acaba cuando no hay más tablero que quemar o cuando los dados decidan decrecer su valor y sólo restar puntos, acabando así con un sinsentido de juego.

Para bien o para mal, el llamado Capitaloceno será la era geológica más corta de la historia del planeta.

Gruñido GRRR

jueves, 5 de febrero de 2026

“Diagnosis del zapatillazo…”

  

“Diagnosis del zapatillazo…”
 
Hoy son lluvias torrenciales y vientos devastadores. Mañana granizo y heladas no recordadas. Pasado mañana será, otra vez, sequía persistente y temperatura del aire asfixiante. Y así, llegamos a padecer fenómenos meteorológicos extremos desconocidos hasta ahora en nuestras latitudes.
 
¿Qué le pasó al clima? ¿Por qué las estaciones aparecen y desaparecen en cuestión de días? Pareciera que la tierra sufre una fiebre galopante -con imprevistos picos de temperaturas extremas, altas y bajas, en poco espacio de tiempo- que, como a nosotros, lo mismo le hace temblar de frío que, de pronto, languidecer acalorada…
 
El termómetro no engaña. Siguen los récords de temperaturas del calentamiento global de la superficie planetaria, superando ya en +1,5 grados de media anual, por encima del nivel preindustrial de mediados del siglo XIX. Como a los humanos, tan poca subida de temperatura, nos indica enfermedad y produce malestar. Esta temperatura creciente provoca una inestabilidad y clima extremo que, hoy, amenaza la sostenibilidad de nuestras formas de vida. 
 
Hace más de 50 años que un informe científico -vilipendiado y olvidado- diagnosticaba los males que hoy sufrimos, aconsejándonos cambiar de hábitos económicos, de producción y consumo, o las consecuencias serían irreversibles. 
 
Parece que sólo queda tiempo para no empeorar. Esto es, para parar, pedir disculpas y actuar, dándole una oportunidad a la biosfera y a las generaciones futuras… ¿Quién lo impide?
 
Gruñido GRRR

martes, 22 de abril de 2025

"Metástasis"

 "Metástasis"

(A propósito del Día Internacional de la Madre Tierra o Día Mundial de la Salud Ambiental o...).
 
¿Dejaremos que gestionen las carencias los que despilfarraron la opulencia?, ¿Permitiríamos que el galeno que no dio importancia a los síntomas e incluso acrecentó la enfermedad con su mala praxis, sea ahora, cuando ya es inevitable, quien decida sobre el tratamiento?…
 
El agotamiento de materiales y energías fósiles nos obliga, hoy (por ayer), a cambiar nuestra forma de vida, a Decrecer, y a adaptarnos a un planeta afectado por una crisis climática, ambiental y de biodiversidad irreversibles. Lo que, en mayor o menor medida, supone un Colapso de la actual civilización industrial humana, causante -a su vez- de dichas crisis. Colapso que -aunque para algunos suene a “catastrofismo paralizante y desmovilizador”- no es menos real y preocupante que los problemas de abastecimiento, las catástrofes naturales o las guerras que padecemos.
 
Más de dos siglos de opulencia energética fósil en forma de carbón mineral, petróleo, gas y derivados con una enorme capacidad de producir fuerza de trabajo (1 barril de petróleo = 39000 horas -aprox.- de trabajo humano, Nathan J. Hagens). Opulencia energética gestionada por miles de instituciones de ámbito mundial, continental, estatal, regional, y local que, con sus políticas, no han sido capaces de evitar que dicha energía haya estado al servicio exclusivo de la generación de beneficios económicos para los Consejos de Administración de las empresas capitalistas (multinacionales, bancos, fondos de inversión, etc.).
 
Un potencial energético sobrehumano desperdiciado, crematísticamente, sin pensar en las necesidades básicas de la mayoría de la creciente población mundial y, soslayando a las generaciones futuras y sus necesidades (actualmente no están garantizadas las energías fósiles necesarias para la gestión y el mantenimiento futuro de los residuos almacenados de las centrales nucleares, hoy tramposamente consideradas energías verdes).
 
Esto, en un planeta de eficaces pero frágiles equilibrios ecosistémicos, dependientes de una biodiversidad, desde hace décadas en continua aniquilación por el capricho y avaricia del 0,01% de individuos de sólo una especie -la humana- de las 1,9 millones de especies identificadas (muchas recientemente extintas o en peligro de serlo) que han sido las garantes de la estabilidad ecológica y climática, hasta la rauda afectación por la acción humana en un período de tiempo ya definido como Antropoceno o Capitaloceno, en cualquier caso, ignominiosamente obsceno.
 
¿Realmente alguien puede pensar que las Instituciones Políticas, fundadas para estar al servicio y salvaguarda de los Mercados, son una opción fiable para gestionar el tan necesario Decrecimiento, en plena escasez energética y en una realidad determinada por una Crisis Ambiental en la que vamos superando los umbrales de seguridad de unos límites planetarios que garanticen un entorno vital seguro para la supervivencia de la especie humana? Estas Instituciones y sus discursos, sus gestos, sus cumbres climáticas, sus Agendas (20/30), sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), sus propuestas Green New Deal (GND), sus transiciones energéticas a renovables, sus economías circulares, sus ilusiones tecno-optimistas… y demás “martingalas” son mero marketing “bienqueda” y el preludio a un tardío y falso “lo hemos intentado, pero…”, previo a la implantación de formas de Ecofascismo impuestas por las clases pudientes para apropiarse de los escasos recursos y mantener su estatus y estilos de vida.
 
Y así, los estados y sus instituciones principalmente garantizarán –represivamente- su “orden público” y, según las emergencias o la conflictividad social lo requieran, gestionarán las carencias en forma de racionamientos y exiguas ayudas aceptadas por una población mundial damnificada, debilitada y, sin duda, menguante por las hambrunas, las catástrofes naturales y las guerras.
 
Ante este –muy posible- panorama, lo mejor será -para las que nos vayamos cayendo de los guindos de las clases medias, de la sociedad del bienestar, de la política institucional delegativa, de los sistemas de protección social, de la reindustrialización, del crecimiento sostenible… y demás conceptos de obsolescencia predecible- que vayamos cuestionándonos toda la propaganda que nos llega por los medios de “desinformación” públicos y privados… y empecemos, sin tapujos, a hablar e imaginar colectivamente, con nuestra gente cercana, sobre cómo organizarnos en comunidades de supervivencia, y cómo autogestionarnos nuestras propias estrategias de decrecimiento, de apoyo mutuo, de simplificación, descomplejización y de destecnologización de la vida y el trabajo… 
 
Eso sí, cuidándonos y defendiéndonos de los que, desde anteayer y, desde propuestas erróneamente posibilistas -algunas, también, desde organizaciones ecologistas y de izquierda- apuestan por transformar y mantener a un sistema económico y a su régimen político, que aún hoy, con la que está cayendo -y desde “históricos gobiernos progresistas”- desoyen, detienen y acusan de atentado a científicos que alertan de la extrema situación planetaria o, condenan a cárcel a quienes repueblan pueblos abandonados con modelos comunitarios y “botijeros”, al margen del mercado, del PIB y otros crueles inventos.
 
Sin la menor duda, y para poder tener alguna esperanza, hoy toca ser clara y contundentemente colapsista, decrecentista y, si me apuran, catastrofista ante tal metástasis por capitalismo terminal.
 
Carlos Taibo en su “Breviario de Ecología Libertaria” (2024) indica, con acierto, que a la hora de comunicar sobre todo esto “…es preferible hablar con claridad, sin ocultamientos”; señalando, a su vez, la necesidad de reflexionar “seria y puntillosamente” sobre cómo hacerlo, “con el propósito de generar una reacción positiva y escapar al ascendiente de la resignación y el miedo.” Insiste en que “Al respecto hay que hablar con calma (…) e intentando comprender las reticencias y los recelos.” 
 
Ojalá mi “ecoansiedad” me lo permitiera.
 
Gruñido GRRR

domingo, 5 de enero de 2025

531: "Transición Eco-nómica..."

 

El Capital se adapta. Así, ante el Colapso se apropiará de los conceptos, rehaciendo sus discursos y, pondrá a sus instituciones -mercados y estados con sus ejércitos- a gestionar y regular el Decrecimiento para la Sostenibilidad de sus privilegios…

 

miércoles, 10 de enero de 2024

Viñeta de Gruñido GRRR 482: Davos 2024 “¿Cápitas o Rentas?”

 

Conclusiones, más que previsibles, del próximo Foro de Davos 2024 (15 a 19 de enero) bajo el lema “Reconstruir la Confianza”… en el PIB:
1. Antes que decrecer el nivel de consumo per cápita, es preferible reducir el número de consumidores. Para esto, es más eficaz reducir cápitas que rentas.
2. Y para ello, la guerra es más eficiente que la paz y mucho más rentable económicamente y, además, aumenta el PIB.
3. Desde el pragmatismo posibilista del S.XXI lo correcto es reconstruir la confianza, construyendo desconfianzas… el conflicto enriquece y nos hará crecer.
Gruñido GRRR
Viñeta publicada en Barricada Gráfica de Kaosenlared.net

viernes, 18 de agosto de 2023

Viñeta de Gruñido GRRR 467: “Saltar de la Verdad a la Emoción…”

 Publicada en kaosenlared.net

Del racionalismo del análisis meramente factual de las crisis, del colapso… a la ferviente afectividad de los nuevos engendros facistoides o ecofascistas…
 
Más que interesante reflexión de Asier Arias en ctxt.es sobre la polémica propiciada por ecotecno-optimistas, negacionistas del colapso y defensores de las políticas Green New Deal como respuesta plausible a las crisis climática, de biodiversidad y de recursos energéticos y de materiales…; acusando a las propuestas decrecentistas de “colapsistas”, pesimistas, apocalípticas, catastrofistas…, y por ello, desmovilizadoras y desmotivadoras de las sinergias políticas necesarias para, “saltar -siempre institucionalmente- de la verdad a la emoción”, que nos permita intentar mantener un estado del bienestar de crecimiento “eco-sostenible” en las “democracias” consolidadas del primer mundo:

lunes, 20 de marzo de 2023

Viñeta de Gruñido GRRR 442: “La avaricia y el saco en crecimiento continuo…”

  Publicada en kaosenlared.net

"La avaricia no es finita, su crecimiento continuo no puede colapsar.
Si los precios no crecen una burrada, los beneficios no crecen hasta los 718 millones de euros… era necesario.
Y como comer, hay que comer…"
 



 

viernes, 30 de diciembre de 2022

Viñeta de Gruñido GRRR 433: “Una Inflación Galopante…”

 Texto y viñeta publicada en www.portaldeandalucia.org

“Una Inflación Galopante…”

“Plusvalía” se llama el caballo color verde-dinero cabalgado por el Capitalismo, quinto Jinete del Apocalipsis y encargado de alimentar, hoy, a sus compañeras la Peste, el Hambre, la Guerra y la Muerte. Actualmente el equino se ve afectado por una Inflación galopante, cual febrícula creciente, irreversible, incontrolable y mortífera por intratable con los remedios económicos crecentistas al uso. Iniciado el declive extractivista definitivo de los recursos energéticos y de materiales de los que se nutre nuestra, ya limitada e insostenible, forma de vida en nuestro planeta finito; las fórmulas de intervención economicistas no pueden ya resolver el problema de la perenne escasez de oferta que viene para quedarse y acabar con los, ya míticos, ciclos económicos. Ni ofrendando sacrificios de millones de personas trabajadoras inmoladas mediante el desempleo, lograrán que la disminución de la demanda que haga bajar momentáneamente los precios, impida la tan temible recesión que les imposibilite continuar aumentando sus beneficios empresariales in aeternum. Esto es así. Y aunque siempre desde la ciencia económica han tratado a los asalariados como un factor prescindible para reconducir inestables variables económicas –las suyas- y restaurar supuestos equilibrios macroeconómicos según conveniencia –la de ellos-; esta manera de enfrentarse a los problemas de la gestión de recursos escasos en un planeta finito se ha acabado. Ya no sirve. Y lo saben.

Porque igual que se alcanzaron o se alcanzarán en breve los picos de producción de las energías fósiles [1] que ocasionarán, más pronto que tarde, los picos de producción de muchos materiales [2] fundamentales para sostener la maquinaria industrial y comercial; el Mercado, por extensión, también va a alcanzar, en breve, su pico de producción de beneficios económicos para los consejos de dirección y los accionistas de las empresas. Pero es mejor para ellos -los jinetes del “Capitalipsis”-, que no se sepa demasiado sobre dicha crisis energética y sus consecuencias. Mejor achacar la caída de la oferta a causas puntuales como la Covid o la Guerra de Ucrania, ajenas a las reales razones estructurales. Al menos mientras la población asume, se acostumbra y acepta la carestía y la precariedad como estado natural de esta nueva época que nos toca vivir y, además lo haga, sin preguntarse las causas de todas estas desgracias ni cuestionar su gestión institucional.

Es muy evidente que transcurridos dos años desde la pandemia, continúan los problemas de escasez de suministros, y que antes del comienzo de la Guerra de Ucrania los precios de la energía, a nivel mundial, ya habían virado significativamente al alza. Todo apunta a razones estructurales que van a perdurar, inexorablemente, en el tiempo. “En realidad, la causa más importante y duradera de la crisis de suministros, en general, es la crisis energética. Una crisis energética que comenzaba a mostrarse en 2019, pero que la pandemia puso entre paréntesis durante 2020”(…) “Nada es rentable con los actuales precios de la energía” (…) “Lo que parece inevitable es que los consumidores europeos dispondrán de cada vez menos cosas y que estas serán cada vez menos asequibles”. [3] Lo mismo ocurrirá a nivel mundial dependiendo del nivel de consumo de cada continente, región o país; al margen de los miles de millones de habitantes del planeta que han vivido, desde siempre, en crisis continua.

Lo proclamado en septiembre de 2022 por Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos -“Necesitamos que aumente el desempleo para luchar contra la inflación”- no es una dura medida impopular pero inevitable para controlar la subida de precios; sino, de nuevo, una clara decisión oligarca para trasladar sus efectos negativos exclusivamente a las clases populares. Como se ha hecho siempre desde los Bancos Centrales e Instituciones Económicas Nacionales e Internacionales, esto es, salvaguardar de la inflación a empresas, inversores y acreedores antes que a las personas asalariadas. Tanto Margaret Thatcher como François Miterrand, ante el supuesto peligro de una “espiral inflacionista”, acabaron con la obligación de indexar, por ley, la inflación anual (subida del IPC) en los sueldos de los trabajadores; una medida en práctica desde el fin de la segunda guerra mundial en los “países occidentales”. Sin embargo, ellos mismos y todos sus sucesores hasta la actualidad -desde neoliberales a socialdemócratas- continúan indexando el IPC a la deuda pública para ganarse la voluntad de los inversores. Es decir, ofrecen a estos “unos productos que los inmunizan contra cualquier depreciación de su inversión por causa de la subida de los precios”. [4] Como dijo en televisión en octubre pasado el presidente francés Emmanuel Macron: “No somos una economía administrada, no es el Estado el que decide los salarios”. [4] Esto es, el empleado o la jubilada no verá crecer su salario anualmente según el Índice de Precios al Consumo (IPC) pero sí lo harán las Obligaciones al Tesoro de los estados europeos y norteamericano para que no pierda valor el dinero de los inversores.

¿Quién está y estará protegido frente a la “espiral inflacionista”? Cuando una materia prima indispensable e insustituible como el petróleo escasea, en el mercado se pagarán precios cada vez mayores hasta que empresas quiebren por no poder pagar o no ser rentable pagar los altos precios. Entonces la demanda cae y los precios bajan temporalmente, dándose un efecto de “espejismo” económico en el que puede llegar a parecer cerca “el fin de la crisis de materiales, la bajada de la inflación, el comienzo de la recuperación económica y hasta una inminente bajada de los tipos de interés que reactive el crecimiento económico”. [5] “Si la oferta de esa materia prima continúa disminuyendo (debido al agotamiento geológico), se volverá a encontrar con la demanda en el nivel al que esta hubiera caído, y de nuevo el precio volverá a subir hasta que otra parte de la economía no lo pueda soportar y colapse…” [3] y así sucesivamente, en una “volatilidad” de precios con variaciones muy fuertes hasta que el agotamiento de la materia prima en cuestión haga desaparecer dicha volatilidad de precios y estos sean demasiado altos para la mayoría que quedarán excluidos del mercado. Este proceso irá acuciándose desde el principio de la “espiral de descenso energético”, de manera que “a medida que el petróleo y la energía escasean, las dificultades económicas se transmiten por toda la sociedad y eso empuja los sueldos a la baja (por ejemplo, vía inflación) y los trabajos a la precariedad” [3], el desempleo crece y con él la exclusión social para los sectores más humildes y populares que serán los que se verán afectados, sobremanera, por las crisis económica, energética y alimentaria.

En los primeros estadios del proceso en el que nos encontramos, los gobiernos desarrollan medidas temporales paliativas de apoyo a la población general como la subvención del precio de la gasolina (ahora ya sólo para transportistas); la gratuidad de los transportes públicos que posibiliten el acceso a los puestos de trabajo; o las anunciadas aquí en el último consejo de ministros del año 2022, como la eliminación o bajada del IVA de productos básicos, que se antoja de escasa utilidad para conseguir abaratar precios finales y que más bien vienen a garantizar los márgenes de ganancias de los grandes distribuidores de alimentación. Por supuesto quedan fuera de las políticas gubernamentales y del mero debate político y social, medidas de fondo que -frente al mantenimiento de la ganancia como motor económico de la sociedad- vengan a poner en el centro a las personas y la reproducción de la vida. Opciones como el decrecimiento económico, el descenso de consumos y transportes innecesarios o el reparto del empleo y el trabajo, no tienen eco social, ni político, ni mediático. Incluso se margina y/o criminaliza a colectivos sociales y a activistas científicos y pensadores que ponen encima de la mesa opciones como la destecnologización, desurbanización y descomplejización de la vida, la despatriarcalización y desmilitarización de nuestras sociedades, la recuperación de prácticas de soberanía alimentaria y comunitaria, la organización social en comunidades basadas en el apoyo mutuo, etc.; y todo aquello que nos permitiera adaptarnos paulatina y colectivamente al colapso de nuestra civilización actual.

Pero… “¿Realmente alguien puede pensar que las instituciones políticas, fundadas para estar al servicio y salvaguarda del mercado, son una opción fiable para gestionar el tan necesario Decrecimiento, en plena escasez energética y en una realidad determinada por el calentamiento global y el cambio climático? Sus gestos, sus cumbres climáticas, sus Agendas (20/30), sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), sus propuestas Green New Deal (GND), sus transiciones energéticas a renovables (macroparques eólicos y fotovoltaicos), sus economías circulares, sus ilusiones tecno-optimistas… y demás “martingalas” son mero marketing “bienqueda” y el preludio a un tardío y falso “lo hemos intentado, pero…”, previo a la implantación de formas de Ecofascismo impuestas por las clases pudientes para apropiarse de los escasos recursos y mantener su estatus y estilos de vida.”[6]

Parece evidente que algunos dirigentes del mundo no van a permitir medidas que abandonen la senda del capitalismo. Todo parece apuntar que ante las crisis climática y energética preferirán reducir el Mercado, la población mundial, los derechos sociales, políticos y laborales… y mantener un nuevo capitalismo económico a escala que les permita preservar para unos pocos elegidos los escasos recursos existentes. “Una de las posibilidades que se abre camino en el horizonte es la de un único ecofascismo que, de condición planetaria, sería el producto de una alianza de élites, con previsible matriz, eso sí, occidental” (…) “en el que se darían cita liberales y socialdemócratas, occidentales y chinos, élites del Norte y élites del Sur”… [7]

Lo que parece claro es el inevitable descenso del metabolismo económico global por la ineludible carencia de energía fósil y su falta de alternativas viables, y la huida hacia delante de los gestores políticos y económicos mundiales que siguen apostando por un desahuciado crecimiento económico mientras aumentan su inversión en control tecnológico, mediático, policial y militar que les garantice su estatus, y mientras malgastan unos recursos materiales y energéticos cada vez más escasos. “Precisamente, cuando cualquier comunidad razonable, lo que debería estar haciendo es –al menos- un prudente acopio de estos materiales para facilitar un decrecimiento sensato de nuestras formas de vida y, garantizando así, la capacidad de actuación y el mantenimiento de ciertos avances necesarios a las generaciones futuras.” [5]

Gruñido GRRR

 [1] Picos de producción: Petróleo crudo 2005, Diésel 2015, Carbón 2015, Uranio 2016, Gas natural 2030?... Fuente: Textos de Antonio Turiel.

[2] Picos de producción: Selenio 2008, Níquel 2013, Plata 2025, Molibdeno 2030, Manganeso 2030, Indio 2032,  Cobre 2035?, Litio 2037, Tántalo 2029, Aluminio 2057?, Telurio 2065, Estaño 2086, Neodimio 2105,  Hierro 2111?... Fuente: Textos de Alicia Valero.

[3] Sin energía. Pequeña guía para el Gran Descenso. Antonio Turiel. Alfabeto 2022

[4]¿Quién está protegido frente a la inflación? Benjamín Lemoine. Le Monde Diplomatique nº 326 de Diciembre de 2022. Edición en español.

[5] Mirarse en el espejismo. Gruñido GRRR. Texto y viñeta publicados en https://kaosenlared.net/mirarse-en-el-espejismo/

[6] Metástasis. Gruñido GRRR. Texto y viñeta publicados en https://portaldeandalucia.org/miradas/metastasis/

[7] Ecofascismo. Una introducción. Carlos Taibo. Catarata 2022


 

Gruñido GRRR

 

 

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