La guerra, el cierre de Ormuz, la escasez de petróleo y materiales, la inflación, la recesión, el crack económico, las crisis…
¿y si el mundo se para?
Pues repartimos el empleo y producimos menos, compartimos el trabajo y consumimos menos y, ponemos la vida en el centro y disfrutamos más.
Sabemos cómo hacerlo...

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